Una decisión democrática de cada país sobre su forma de agricultura
thk. Los resultados que 500 investigadores han reunido en cinco años en un trabajo minucioso y con un gran respeto por las distintas culturas, religiones y otras particularidades nacionales de cada país, son accesibles al público internacional desde 2008 bajo el nombre de «Informe sobre la agricultura mundial (IAASTD)». Ese informe muestra la enorme importancia de la agricultura, no sólo para la seguridad alimentaria, sino también en el ámbito cultural y político. El abanico de temas que abarca ese informe está relacionado con la vida humana en todas sus facetas: desde el hambre hasta la gentécnica, son abordadas todas las cuestiones actuales y brisantes sobre la producción alimentaria. Lo que hace ese informe tan valioso, además de los análisis muy claros y la presentación de temas muy variados, son las aproximaciones a soluciones para los problemas alimentarios urgentes de la humanidad. La responsabilidad de cada uno en particular se hace evidente; solamente así se podrá crear el futuro de toda la humanidad fundado en el bien común.
Una agricultura autónoma en todos los estados basada en la democracia Entre los numerosos factores que determinan una agricultura orientada hacia el hombre, un aspecto central será examinado más de cerca ya que éste ha sido raramente mencionado en el debate político sobre el futuro de la agricultura: el abandono del libre intercambio en el comercio de productos agrícolas. A esta cuestión, el informe de la agricultura mundial le da una respuesta clara que es contraria a las ideas liberalizadoras de la economía o internacionalistas. El informe sobre la agricultura mundial pone el acento sobre el mantenimiento de la soberanía alimentaria de los países en particular, conditio sine qua non de la agricultura. En el centro de todo esto, senosignifica encuentra la decisión democrática de cada aís por su propia forma de agricultura. La soberanía alimentaria sonosignificanosignificalamente lograr el mayor grado de autoabastecimiento alimentario, sino también que cada país determine democráticamente su forma propia de agricultura, sin ser empujado a una dependencia irrevocable a través de acuerdos internacionales. Esto es de primordial importancia porque los políticos y la industria agraria de los países industrializados exigen el libre intercambio sin límites por vía de la OMC.
Una clara negativa a la OMC y a la industria agraria El informe muestra claramente que ese libre comercio al que se aspira, no puede resolver de ninguna manera el inmenso problema del hambre. Actualmente hay más de mil millones de seres humanos que sufren de desnutrición con todas las consecuencias para la salud, la cultura, la economía y la política, además de la miseria física y psíquica que produce esa situación. Los únicos beneficiados que perciben inmensas ganancias son los especuladores y la industria agraria. Según los 500 científicos internacionales, el futuro de la agricultura y, con él, de la humanidad, está en la producción local y regional sobre las bases de la organización democrática. De ninguna manera esto significa una prohibición del comercio agrario más allá de las fronteras, como ya existía antes; tampoco es un paso hacia atrás en el siglo pasado, ya que no se trata de impedir el intercambio entre los estados. En principio significa un progreso para todos los países y, seguramente, para los pueblos afectados, el poner la política agraria bajo su propio control democrático. Los habitantes de un país deben tener la posibilidad de expresarse sobre el futuro de su política agrícola, y de darle una forma según su tradición y cultura, teniendo en consideración los aspectos ecológicos y los conocimientos científicos. Esto significa que está probada la absurdidad de los dictámenes de la OMC, de los que sólo las grandes naciones y la industria agraria resultan beneficiados, y la decisión sobre la manera de organizar la economía nacional es retomada por cada estado en particular. El informe sobre la agricultura mundial pone definitivamente fin a la política regulada desde arriba que no se orienta a las necesidades humanas. Con esta apreciación, el informe va más allá de la agricultura y abre nuevas perspectivas a la vida en común de los seres humanos.
Política agrícola sobre una base democrática Una conclusión importante resulta de esto: cuanto más pequeñas las unidades nacionales, más grande es la participación democrática. Una industria agrícola orientada a la exportación y al comercio internacional, con tendencia expansiva, no se orienta al bien común sino al mercado mundial, y éste está determinado por los especulantes y las cotizaciones de la bolsa. Leyendo atentamente el informe sobre la agricultura mundial, uno no podrá propagar solamente los aspectos que convienen a la propia ideología, sino que se debe refleccionar seriamente sobre el problema en su totalidad y sacar conclusiones. Es urgente un debate público y democrático sobre la manera de organizar nuestra agricultura y la alimentación de la humanidad en el futuro. •
Conclusiones fundamentales del informe sobre la agricultura mundial (IAASTD)
- Es necesario un cambio radical y sistemático en la investigación, desarrollo y práctica de la agricultura, para poder afrontar las exigencias del futuro.
- El biocombustible no es una opción sostenible. Utilizar terrenos destinados al cultivo de alimentos para producir biocombustible, no es justificable. Existen otras formas de bioenergía (para electricidad y calor) más eficientes, integradas y descentralizadas.
- Los países más pobres y los más pobres en las zonas rurales son los perdedores de la globalización y de la liberación del comercio agrario.
- Actualmente, la gentécnica trae consigo más problemas que soluciones, e influye en
- la orientación de las investigaciones hacia productos patentables.
- Derechos o pretenciones de propiedad intelectual, sobre todo en relación a las semillas, pueden influir negativamente sobre la libre investigación y la difusión de conocimientos.
- La investigación pública y el desarrollo deben ser fomentados para que éstos bajen de su torre de marfil académica. Se trata de responder a las preguntas de los agricultores y de hacerlos participar en el desarrollo.
- El imperativo económico y ecológico de reducir las emisiones de gas con efecto invernadero exige tecnologías revolucionarias y medidas drásticas.
- El factor decisivo para la lucha contra el hambre no es el aumento de la productividad a todo precio, sino el acceso a los productos alimentarios y a sus medios de producción en cada lugar.
- Estructuras campesinas pequeñas son la mejor garantía de seguridad para la soberanía alimentaria regional y nacional. Su múltiple funcionalidad (contribución ecológica y social) debe ser reconocida y fomentada.
- Como campos prometedores para la investigación agraria y tecnologías duraderas, el informe menciona entre otros:
- Mejoramiento de los métodos de producción biológica con un mínimo de input externo,
- Cultivo para mayor resistencia a la temperatura y los parásitos,
- Evaluación financiera y no financiera de contribución al medio ambiente,
- Sustitutos biológicos para la agroquímica,
- Disminución de la dependencia del sector agrario de los combustibles fósiles.
Otras informaciones: – www.agassessment-watch.org – Informe completo sobre la agricultura mundial (IAASTD) – www.agassessment.org: Resúmen del informe – www.greenfacts.org/en/agriculture-iaastd: Elaboración didáctica de los resultados
Soberanía alimentaria La soberanía alimentaria - la posibilidad de autoabastecerse con la cantidad necesaria de alimentos sanos – es, para los que padecen hambre, un paso decisivo para salir de la pobreza y permitirles un desarrollo económico y ecológico. Autoabastecimiento y responsabilidad personal son también directivas para Europa, cuyo ilimitado consumo afecta al resto del mundo. Carne barata, biocombustibles de la selva tropical, monoculturas y la exportación subvencionada de productos alimentarios a bajos precios – frecuentemente elaborados a partir de materias primas importadas – afectan, con ayuda de las directivas de la OMC, la soberanía alimentaria de los países más pobres, impidiendo el desarrollo de una agricultura persistente. La soberanía alimentaria es también una buena directiva para nuestra propia alimentación. Saber qué comemos, y quién ha producido nuestros productos alimentarios, es la base para una relación leal entre consumidores y productores, y para una alimentación sana. La receta es fácil: en lo posible utilizar productos no elaborados, variados, preferentemente vegetales, regionales y ecológicos, prepararlos uno mismo y saborearlos con calma. Otro de los pasos efectivos, es la creciente recuperación de la soberanía alimentaria individual frente a las multinaciones de productos alimenticios, la publicidad agresiva, los científicos de la alimentación, los precios de oferta y las listas de ingredientes. Vale la pena invertir para ello una mayor parte de nuestros ingresos, además de aportar a reducir nuestra cuota de residuos. Fuente: www.weltagrarbericht.de (Traducción Horizontes y Debates)
|