¿Qué acordaron los gobiernos de Alemania y de Israel en Berlín? Por Karl Müller
En su libro “Fue una vez en Palestina. Judíos y árabes antes de la fundación de Israel“ (editado en alemán en 2005, ISBN 3-88680-805-X ver páginas 43 ff), el historiador israelí, Tom Segev, demostró, que durante la primera guerra mundial, el gobierno británico había cedido frente al movimiento sionista, en casi todo lo referente a Palestina; sobre todo, ante su representante más importante, Chaim Weizmann, quien devino el primer presidente del estado de Israel. Pero esto no ocurrió por convicción, sino creyendo en una presunta “influencia a nivel internacional“ de los judíos, que se podría utilizar para “influir sobre el desenlace de la guerra mundial“. Para los británicos, según Tom Segev, se trataba de tener en la guerra al movimiento sionista de su lado. Los derechos de la población árabe, la que representa la mayoría en Palestina, no fueron tenidos en cuenta. Los profesores norteamericanos en ciencias políticas John J. Mearsheimer y Stephen M. Walt, en su libro “El lobby israelí y la política exterior norteamericana“ han demostrado que, en los últimos años, también la política exterior norteamericana de apoyo incondicional a Israel no puede atribuirse a intereses estratégicos o imperativos morales, sino más bien al poder político del lobby pro-israelí en los EE.UU.
¿Por qué Israel es apoyado incondicionalmente? En la Alemania actual, se pretende que el apoyo incondicional a la política israelí, resulta de la responsabilidad del país por el asesinato de seis millones de judíos durante la Segunda guerra mundial, y el poderío nacionalsocialista en Alemania. Este argumento no resulta consistente, incluso entre los judíos mismos. Basta referirse a libros tales como “La industria del Holocausto:reflexiones sobre la explotación del sufrimiento judío“ de Norman G. Finkelstein o “Vencer a Hitler: para un judaísmo más humanista y universal“ de Abraham Burg. Incluso paralelamente a la commemoración del 27 de enero, en la que el actual presidente de Israel, Simon Peres habló frente al Bundestag, hubo otra commemoración judía con el llamamiento siguiente: “Los judíos religiosos – sobrevivientes y víctimas del holocausto – presentan, por primera vez, después de la fundación de la República federal alemana, su punto de vista sobre la historia. Ellos insisten sobre el hecho de que la dirección del estado sionista no tiene el derecho de utilizar las víctimas judías de la Segunda guerra para oprimir al pueblo palestino - el cual además no tiene ninguna responsabilidad por los crímenes del régimen de Hitler.“ ¿Por qué entonces la política alemana actual apoya incondicionalmente a la política israelí?
¿Apoyo para una violación del derecho internacional y derechos humanos? Esta pregunta deviene más importante en la medida en que se hace cada vez más evidente – y de esto es consciente la política alemana - que ese apoyo va en favor de una política que viola, desde hace decenas, el derecho internacional, el derecho internacional humanitario y los derechos humanos, a cuyo respeto Alemania está obligada por su constitución. En los últimos años, se apoya una política de la que, directa o indirectamente, resultaron guerras con consecuencias desastrosas: 2003 la guerra contra el Iraq (ver Stephen J.Sniegoski: “The transparent Cabal. The Neoconservative Agenda, War in the Middle East, and the National Interest of Israel“, 2008, ISBN 978-1-932528-17-6), 2006, la guerra contra el Líbano, y la guerra permanente contra el pueblo palestino. Y ahora, la política israelí presiona cada vez más para provocar una guerra contra el Irán.
El rol de Angela Merkel No obstante, los gobiernos alemanes se han liado cada vez más con la política israelí, sobre todo desde que Angela Merkel es canciller. Esto se ha registrado internacionalmente (ver Judy Dempsey: “Embracing Israel Costs Merkel Clout“ en: “The International Herald Tribune del 20 de enero) y entre tanto, es percibido como un obstáculo para los esfuerzos constructivos de la Unión Europea en el Medio Oriente. Ya en el año 2005, Angela Merkel intentó hacer de la alianza con Israel una razón de estado. Después, no ha cesado de perseguir esa tendencia convirtiéndola en la línea oficial del estado: en el contrato de la coalición del nuevo gobierno, no sólo está fijado que “el gobierno alemán se siente especialmente responsable por Israel“, sino también por “Israel como estado judío “ (pág. 113 del acuerdo de la coalición) - siendo que aún hoy 20% de la población de ese país son árabes, y un 5% no son ni árabes ni judíos. Pero “estado judío“ es el término establecido por el ministro israelí del exterior, Avigdor Liebermann, y por el actual gobierno de Israel.
Merkel habla de sanciones, también sin el mandato del Consejo de Seguridad En enero, intercambios entre los gobiernos alemán-israelí y, pocos días después, una visita del presidente del estado de Israel en Alemania, han atraído nuevamente la atención sobre las relaciones entre los dos países. El objetivo de esos dos encuentros se hizo evidente durante la conferencia de prensa de Angela Merkel y Benjamin Netanjahu el 18 de enero. Merkel no se limitó a mencionar el objetivo general de “colaborar estrechamente en la política exterior y de seguridad“, sino que abordó el tema Irán: “Nosotros, en Alemania, hemos establecido claramente que si el Irán no cambia de actitud, participaremos en sanciones extensas. Desearíamos, naturalmente, que éstas puedan ser realizadas dentro del marco del Consejo de seguridad de la ONU. En las próximas semanas se harán los preparativos al respecto.“ Pero después agrega la canciller: “Si no fuera posible, Alemania se uniría a otros países que persiguen el mismo objetivo, para participar en esas sanciones.“
...y los tambores de guerra de Israel Durante la conferencia, el primer ministro israelí, sin ser contradecido, pudo tocar los tambores de guerra utilizando un cuestionable argumento histórico: “El segundo punto concierne al Irán. Ese país ha mostrado el verdadero rostro en el curso del año pasado. Es un régimen que tiraniza a su propio pueblo. Sabemos por la historia reciente, que un régimen que tiraniza a su población, pronto va a tiranizar al mundo entero.(...) Yo creo que en la primera mitad del siglo XXI nosotros, como comunidad internacional, tendremos que demostrar que podemos y estamos decididos a proceder.“ En su discurso en el Bundestag, el presidente de Israel mantuvo el mismo tono cuando aclamó bajo el lema “Nunca más!“: “No se deberá jamás ignorar a dictadores sanguinarios que se esconden detrás de máscaras demagógicas y dan discursos criminales. Mis amigos, representantes del pueblo alemán, las amenazas de destruir nuestro pueblo y nuestro estado [lo que no hizo ningún régimen iraní – nota del autor] son lanzadas a la sombra de armas masivas de destrucción [cuya existencia se supone sin ninguna prueba – nota del autor] que están en manos de hombres irracionales, irresponsables y que no dicen la verdad“.
¿Existen acuerdos secretos entre Alemania e Israel? Por eso se plantea la pregunta, qué es lo que ambos gobiernos – el alemán y el israelí – han decidido concretamente en sus negociaciones con respecto a esa cuestión. ¿Se trata sólo de “una extensión de las relaciones culturales“, de “proyectos en común para el abastecimiento de agua en los países en vía de desarrollo“ y de la extensión de la “cooperación entre las medianas empresas alemanas e israelitas“? Eso es lo que consta en la declaración de prensa del gobierno alemán del 18 de enero. ¿O se han realizado acuerdos secretos con respecto al Irán a espaldas de la población? Hay que hacerse esa pregunta, ya que no es habitual que dos gobiernos en su totalidad se encuentren. El encuentro del gobierno alemán e israelí fue el primero en suelo alemán, después de la visita del gobierno alemán en Israel hace dos años. ¿Es necesario que dos gobiernos en su totalidad se encuentren para discutir sobre relaciones culturales, abastecimiento de agua y cooperación entre las clases medias? Dos artículos que aparecieron unos días después en los diarios, confirman la necesidad de insistir sobre esas preguntas. El 25 de enero, el diario alemán “Junge Welt“ citaba un nuevo estudio de la Heritage Foundation norteamericana. Ese texto de 10 páginas, se editó el 15 de enero y se encuentra en original en www.heritage.org/Research/MiddleEast/bg2361.cmf. Allí figura que el gobierno de EE.UU. debe reconocer a Israel el “derecho“ de proceder contra Irán “en defensa propia“. EE.UU. debería contar con que Irán responda con violencia a un ataque israelí, y por tanto estar preparado para intervenir directamente en esa guerra, es decir, atacar conjuntamente. Ya que: “como es de esperar, que, después de un ataque israelí Irán de todos modos atacará a EE.UU., sería lógico aliarse a Israel ya desde el comienzo de una guerra preventiva.“ El 25 de enero, el corresponsal en Washington del diario “Die Welt“ también hizo sonar los tambores de guerra: las actuales declaraciones del gobierno alemán respecto a Afganistán e Irán „expresan una preparación psicológica para un conflicto probablemente mayor en el Golfo pérsico, en el cual Alemania, a causa de su historia, no puede quedarse al margen“. El artículo conjura un escenario de guerra y saca como conclusión: “Angela Merkel prepara a Alemania para una defensa conjunta con Israel.“
La diplomacia secreta antes de la Primera guerra mundial condujo a la guerra Hace más de 90 años, en las décadas antes de la Primera guerra mundial, cuando los pueblos en la mayor parte de los países europeos, eran tratados como siervos, gobernados por una clique absolutista dominante, era común que las guerras se prepararan con diplomacia secreta a puertas cerradas. Lo mismo hizo el gobierno alemán de esa época: En la “crisis de julio“, en el verano de 1914, acuerdos secretos entre el gobierno alemán y el de la monarquía de Habsburgo hicieron imposible evitar la guerra. Ambos gobiernos creyeron haber actuado en forma inteligente. Pero el resultado fue una guerra mundial con millones de víctimas que transformó Europa y el mundo de una manera radical e irreversible.
El primer punto del “programa de 14 puntos“ del presidente de EE.UU., Woodrow Wilson, para un mundo después de la guerra, decía: “Tratados de paz abiertos, realizados públicamente. No deberá haber más tratados internacionales secretos, sino al contrario, la diplomacia deberá siempre ser ejercida abierta y honestamente a la vista de todo el mundo.“ Actualmente, la ONU registra todos los acuerdos internacionales. Si no están registrados, no son reconocidos ni por ella ni por la Corte internacional de justicia. Sin embargo, en el transcurso de los últimos 90 años, se ha continuado con la diplomacia secreta. Y esto no ha sido para bien de la humanidad. Mientras que el gobierno israelí le prohibe la entrada a la banda de Gaza al ministro de Desarrollo de Bélgica (país aliado a Alemania en la UE) y éste, con razón, protesta vehementemente en contra de ese proceder, el gobierno alemán complota con el gobierno de Israel sobre “planes para el futuro“. ¿Hasta cuándo el mundo, Europa, los alemanes aceptarán esos comportamientos?
Lo que se le exige a Angela Merkel La política de Angela Merkel en el cercano oriente, es también responsable de que en esa región no haya paz, y como consecuencia numerosas víctimas. Ella contribuyó a evitar que la guerra contra el Líbano llegara a un rápido fin. Cada día que se alargaba la guerra, más inocentes perdían la vida. Ella le dió apoyo al gobierno de Israel para sus crímenes de guerra en el ataque a la banda de Gaza a fines de 2008, comienzos de 2009. ¿Cuántas víctimas en Palestina serán necesarias para que el gobierno alemán entre en razón?¿Quién se hará responsable cuando armamentos alemanes, por ejemplo submarinos, se empleen en una nueva guerra en el oriente cercano ocasionando terribles sufrimientos? Ha llegado el momento de exigir que todos los acuerdos de Alemania con Israel sean publicados. La política alemana también debe respetar el derecho internacional, el derecho internacional humanitario y los derechos humanos. Debe cesar el envío de armas a Israel. Alemania no puede participar en una nueva guerra.
Se puede aprender de la historia
“Lo que comenzó como un cálculo razonable, terminó en un baño de sangre de la guerra masiva industrial, sin sentido y negando radicalmente también el sentido de las culturas antiguas y futuras. Los gobiernos, cada uno de por sí, ¿no habían actuado de manera sensata, según la razón de estado, midiendo las opciones, calculando los riesgos, prefiriendo el menor mal, los pequeños peligros a los grandes? Y sin embargo, al final resultó una catástrofe.“
Michael Stürmer, historiador, sobre la locura de los “planes de guerra“ que precedieron a la Primera Guerra, en: “Das ruhelose Reich. Deutschland 1866-1918 “, 1994, pág. 372 ISBN 3-88680-500-X
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